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Ciencia para todos

El hormiguero es uno de los pocos programas que acerca la física y la química de forma divertida a los espectadores.


El binomio ciencia-televisión parece reservado para los programas divulgativos de las cadenas públicas. Espacios demandados por una pequeña minoría que suelen pasar muy de puntillas en los registros de cualquier audímetro. Pero cuando la cosa se adereza con un poco (o un bastante) de chispa, el resultado cambia de forma notable

No hay más que echar un vistazo a los locos experimentos que ofrece desde sus inicios el programa de entrevistas que conduce Pablo Motos, para darse cuenta de que los espectadores disfrutan cuando ven ejemplificados de una forma cotidiana los más elementales principios de la física o la química. Y si estos experimentos usan a personajes famosos a modo de cobaya humano, los resultados no hacen sino multiplicar por dos los índices de audiencia.

La sección científica de El Hormiguero tiene desde sus orígenes el sello de Pablo Ibáñez, un personaje que pocos conocen por este nombre, pero que tiene tras de sí una auténtica legión de seguidores en las redes sociales bajo el sobrenombre de El hombre de negro. Fue Flippy, el primer científico que tuvo en pantalla El Hormiguero, quien lo bautizó de esta forma por llevar siempre en su indumentaria alguna prenda en tono oscuro. En los primeros años del programa, en su etapa de Cuatro, Pablo Ibáñez coordinaba la sección de ciencia desde detrás de las cámaras, pero fue un error de cálculo en uno de los experimentos con famosos, concretamente uno que protagonizaba Boris Izaguirre, lo que le hizo ponerse junto al protagonista por primera vez.

Desde entonces, es uno de los clásicos del programa. Sus experimentos son tan espectaculares que incluso universidades de prestigio como Harvard han usado sus vídeos para explicar algunos principios, como los fluidos no newtonianos, por el que consiguió que varios famosos caminaran sobre el agua diluyendo en una piscina una gran cantidad de maicena.

No sólo El hombre de negro es el encargado de explicar la ciencia de forma divertida en el programa. Otros compañeros, como Marron o Jandro también se meten de lleno en alocados experimentos que suelen dejar boquiabiertos tanto a la audiencia como a los propios invitados.

La fórmula de El Hormiguero está siendo exportada y cada vez son más los espacios internacionales que se arriesgan a realizar experimentos en directo para llamar la atención de la audiencia, sobre todo en EEUU.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que el de Pablo Motos no ha sido el primer programa que ha hecho un guiño a la ciencia en televisión. A mediados de los 90 muchas autonómicas, entre ellas Canal Sur, incluían en su parrilla los experimentos de Paul Zaloom, el científico excéntrico que, de una forma cómica, adentraba en la física y la química a los niños de medio mundo con El Mundo de Beackman, un espacio de la cadena americana TCL que llegó a exportarse a más de 90 países.

También en los 80, los niños se entretenían viendo en televisión programas como 3,2,1...contacto, un formato exportado de Estados Unidos y que presentaba Sonia Martínez. Canal Sur hizo sus pinitos con el contenedor infantil La Banda, que solía incluir espacios de ciencia adaptados para los más pequeños.